viernes, 27 de enero de 2012

Hogares de cartón... atrapada por una hipoteca...

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Suena...



Despierto una mañana, fría, nubosa, finas gotas de lluvia tintinean al chocar contra el suelo y crean una música que, curiosamente, va al compás del latido de mi corazón... miro a mi alrededor, la ventana permanece cerrada, hace frío, es otoño, imagino las calles adornadas por esa alfombra de hojas, caídas por el paso del tiempo... la persiana deja entrar por sus pequeños huecos algo de luz... será que durante mi noche no quise la absoluta oscuridad y por ello permití que entrara algo de luz...

Anoche no soñé, de hecho, llevo años sin soñar o sin recordar mis sueños, que al fin y al cabo, viene a ser lo mismo, querrá decir entonces, que en mis noches no resuelvo mis inquietudes ocasionadas durante el día, tal vez por eso hace tiempo que decidí soñar despierta, sólo que mis sueños diurnos, no son más que mi alma volando en un mundo que sólo yo he creado, nada resuelvo así.

Miro hacia el techo... hacia mis lados... 4 paredes, no engañan, guardan historias de noches pasadas, tal vez demasiadas... sola o acompañada, pero noches pasadas…

Escucho el maullido de mi gato... otro día empieza de nuevo... él siempre me aproxima a la realidad, tal vez porque nunca aparece en mis sueños.

Decido levantarme sin pensar en lo que haré durante el día, hace tiempo que mis pasos no avanzan, hace tiempo que camino en círculo, golpeando una y otra vez con las mismas historias, con las mismas preocupaciones... pertenezco a una generación perdida y yo, me perdí con ella...

Sonrío, creo que soy feliz, creo... ¿feliz pese a estar perdida? Tal vez he creado mi propio concepto de felicidad... miro mi reloj... ¿qué voy a hacer hoy? Decido embarcarme en un viaje a la ciudad condal... voy caminando a la estación de tren, durante mi caminar escucho niños reír, jugar, tal vez sea esa la única felicidad válida, la felicidad que realmente es pura, la felicidad que no está contaminada con el dolor de los adultos, con aquel dolor del que no sabemos prescindir y es que los adultos somos... ¿estúpidos?

Llevo sobre mis hombros el peso de una decisión desacertada, llevo sobre mis hombros el peso de mi hipoteca, el peso de formar parte de los más de cuatro millones de parados en España, me esclavicé a algo material, algo que jamás pensaba que sería lo que me impediría... VIVIR...

Es un lujo para mí ir a la ciudad condal, 3€ ida, 3€ vuelta, 6€ de gasto en un día es demasiado, pero en ocasiones hay que “escapar” de la rutina.

Mi cámara siempre me acompaña, esa gran compañera de viajes, testigo de penas y alegrías, 45 minutos en tren es el tiempo suficiente para soñar despierta, siempre que voy a Barcelona me encuentro con la cruda realidad... así que prefiero soñar antes de llegar...

Camino por calles muy transitadas, caminantes que piensan, ríen, lloran, parejas que se aman, parejas que discuten, un beso, un dolor percibido, mientras sobre mis pasos llevo mi carga y levanto mi mirada, entonces le veo allí, buscando entre la basura... me mira, esboza una sonrisa, su pelo está sucio, creo que lleva así semanas, sus ojos se clavan en los míos como auténticos cuchillos y hurga en mi interior, su mirada es... el reflejo de la mía y me duele que desnude mi interior de tal manera, pero no puedo retirar mi mirada de la suya y entonces comprendí, continuaba soñando despierta, aquella chica era parte de mi ser, era aquella persona en la que temía convertirme.

Ella empieza a correr y yo atrapada en mi sueño voy en su búsqueda, llego a un callejón sombrío ocupado por personas con frágiles casas hechas de cartón. Miradas y más miradas, parejas sin caricias, madres abrazadas a sus hijos, sus ojos me siguen mientras yo avanzo y miro atónita aquella forma de vida, la tristeza que ellos sienten se apodera de mí por milésimas de segundo, los niños no ríen, sólo permanecen callados bajo el cobijo de sus madres, sus ojos están... vacíos.

Me acompaña una sombra en la oscuridad, a mi lado, como parte de mí y esa sombra me coge de la mano, un escalofrío, un aliento helado en mi nuca, quiero despertar, no es un sueño, es una pesadilla, pero, ¿por qué la estoy creando?

La sombra aprieta con fuerza mi mano, tanto es así que siento como la sangre intenta abrirse paso entre mis venas presionadas mientras mi corazón bombea con fuerza. Siento miedo, temo preguntar qué hacen allí, dónde están sus hogares, y en silencio continuo caminando. De repente la chica a la que seguía se pone frente a mí, mi corazón parece pararse, ya apenas siento mi mano, sus pupilas son enormes, y mis ojos empiezan a vaciarse, lo puedo sentir, ella me vacía para llenarse de mí y yo me voy llenando de ella.

Aturdida con mis ojos ya casi vacíos y mi mano dormida, ya apenas la siento, el silencio se rompe, los niños gritan, son gritos de dolor, de pena, la lluvia empieza a caer y sus frágiles casas, se deshacen, no hay palabras, sólo gritos, pero siguen inmóviles, mientras sus cuerpos semidesnudos, sus pies descalzos y sus cabellos sucios, quedan a disposición de la lluvia, sus lágrimas son limpiadas por el agua dulce que sobre ellos cae, pero con el dolor de no tener un hogar donde resguardarse de esas gotas de lluvia que se clavan como alfileres en su piel, atravesándola y recorriendo su cuerpo, su pequeño y delicado cuerpo, por cada vena atravesada un lamento gritado.

Detengo mis pasos y cierro los ojos, quiero volver en mí, pero cuando los abro de nuevo me veo bajo una de esas casas de cartón, mi ropa está sucia, mi cabello es el vivo reflejo de alguien que carece de hogar, excesivamente despeinado y con una suciedad extrema. La lluvia llega a mí y mi casa comienza a deshacerse, mi refugio cae sobre mí, la lluvia se convierte en mi peor enemiga y entonces la vuelvo a ver al otro lado, riendo, disfrutando de mi dolor, de mi sufrimiento, la sombra aprieta mi pecho y la pena inunda mi corazón, es la lluvia mi lamento... ¿quien acudirá ahora a mi rescate si me veo atrapada por mi propio y quebradizo hogar?

Su risa diabólica martiriza mi mente y su aspecto cambia, se vuelve limpia y radiante mientras sigue riendo... se va... huye de este mundo creado por alguien, de esta calle ocupada por familias enteras sin hogar y yo lloro por haberme convertido en una de ellas.

Llega la noche, la temida oscura noche y con ella su frío intenso, cómo resguardarme si mi hogar quedó destruido como el de todas las personas que allí estábamos, cómo volver a mi hogar si parecía que aquel lugar ya lo era, si aquella chica que creí ser yo, se adueñó de mi vida.

No quiero ver mi realidad, mi horrible realidad, cierro los ojos para intentar soñar y una mano acaricia mi rostro, cuánto calor desprende, esa suavidad la conozco... 

-       ¿mamá? quiero despertar de esta pesadilla. ¿Por qué tanta gente sin hogar?
No me contesta, pues ella es parte de mi realidad, no de mi pesadilla, quiero gritar, salir corriendo, huir de esta extraña irrealidad, y empiezo a pensar, a comprender, la chica que huyó era mi deuda, la hipoteca que arrastro sobre mis hombros, aquella a la que ahora ya no le puedo hacer frente, aquellas personas eran víctimas de esta crisis, familias enteras que no pudieron pagar sus hipotecas por falta de trabajo y que a nadie más tenían, privadas de un derecho constitucional, derecho a un hogar digno, humanidad deshumanizada... despierto, sin más, pues debo volver y asumir que mi lucha cesó y que mi hogar está de nuevo, con mis padres, afortunada soy por tenerles.

Cada vez que cierro los ojos, veo a las personas que aún viven en aquella calle que yo pude abandonar gracias a mi familia, si no fuera por ellos, estaría aún llorando la pérdida de mi hogar, estaría aún vagando mi alma por calles buscando refugio, que injusto.

 Hogar destruido por el capitalismo...

12 comentarios:

Romeo76 dijo...

Jo, Gemma.... Que fort... Aiinnss

eduardo dijo...

impresionante gemma ,no tengo palabras...
ahora mismo tengo la piel de gallina

gracias ...por esta entrada..

Àurea dijo...

crec que és el millor que has esrit sister...gallina de piel!

AMRIMAR dijo...

IMPRESIONANTE!!!

tetetato dijo...

Magnifico, esplendido...

idealista dijo...

Gracias por acercarte ayer a Viladecavalls y leernos a tod@s, en persona, este relato. Fué muy emocionante. Como en mi asamblea, creo que en todas,se habrá comentado ese momento tan emocionante que nos regalaste. Que tengas toda la suerte del mundo.

Gemma dijo...

Emocionante para vosotros y para mí, no hay nada que agradecer, en todo caso yo debería hacerlo, por darme la oportunidad a expresarme... gracias!!!!

Pilar Marsà dijo...

No hay palabras, tan sólo estas tuyas, sobran las mias. Es brutal esta entrada.. Ains! ¿Dónde iremos a parar???

Gemma dijo...

Gracias bonita!!! Dónde iremos a parar?? A algún lugar lleno de miseria, a eso nos llevan los políticos y espero que entre todos nos unamos e intentemos ponerle remedio...

Esther dijo...

no se como he llegado hasta tu blog pero me alegro de haber dado con el, es impresionante, resulta tan duro pensar que es el dia a dia de cada vez mas personas... no es justo

Nodriman dijo...

Impresionante, no puedo expresar nada más en este momento después de leer lo que leído.

Gemma dijo...

Gracias!! Es un halago para mí poder conmover con mis escritos...