domingo, 7 de mayo de 2017

Atrapada por una hipoteca II

Desperté entre sábanas frías, ni tan siquiera me recordaban a historias pasadas, tan sólo llevaban mi olor impregnado en ellas.

Miré a mi alrededor, recientemente pinté yo misma las paredes mi habitación, adoraba mi cálido rincón, el cual, últimamente, era el más visitado por mí, en soledad.

Me preguntaba cuándo iba a cambiar mi vida, ocho años con mi mochila a cuestas tal vez sean demasiados, estos últimos meses lloré tanto por ello, que mis lágrimas eran como esa rutina en la que caes sin darte cuenta y es tan difícil salir de ella.

El amor, el desamor, llantos, esperanza, desesperanza, risas, la pasión, demasiado vivido entre estas cuatro paredes como para renunciar a un lugar, que hice mío y el cual llamaba hogar, pero me hice esclava de mis decisiones, las que, acertadas o no, me llevaron a renunciar al amor, al disfrute de la vida, a lograr cumplir sueños, pero es que era y es mi hogar.
(Escribiendo...)

sábado, 27 de agosto de 2016

Al despertar...

Eres bella -me dijo al despertar, tras clavar sus ojos en los míos- tus ojos son el reflejo de tus ganas de vivir, de tu interior soñador, de tu dulzura, de esa niña grande que guardas dentro.

Eres bella, -me dijo, y le sonreí- tu sonrisa es pura luz, una luz encantadora que sale de lo más profundo de tu ser, que hipnotiza, que crea adicción, eres bella, aunque tú no te veas, yo sí lo hago, te veo.

Mis ojos se llenaron de la más pura emoción, mientras él me acariciaba y mi media sonrisa, escondía mis ganas de no apartarme de su alma limpia y transparente, mientras temía que mi pasado tocara la puerta y provocara mi huida. Quiso volver a besarme como si acabara el día, como si nuestra noche hubiera pasado en balde, como si fuera la primera vez que probaba mis labios. Y yo, temblorosa, correspondí a su beso, temía sentir, temía amar.

Recorrí con mis ojos aquella habitación que me resultaba desconocida, como si jamás hubiera estado allí, como si todo aquello fuera nuevo para mí y recordé, como su pasado, nuestro pasado, dañó mi corazón con descaro.

Él volvió a regalarme sus preciosas palabras, sus halagos, con esa profunda voz acompañada de la melodía que su acento provocaba, me hacía olvidar todo dolor, caía en sus garras una y otra vez, me hacía feliz, esos pequeños instantes provocaban en mí un estado de felicidad indescriptible, aun sabiendo que aquellos labios serían besados por multitud de labios bañados en carmín.

Creí soñar a cada esporádico despertar a su lado y me engañaba a mí misma, diciendo que no le amaba, que no sentía y que huiría cuando sintiera la necesidad de saber de él a cada instante.

Y fue tras una de mis huidas, durante mi soledad escogida, cuando realmente desperté, me desprendí de esa dependencia emocional que me hacía creer que él me amaba, pese a besar labios que no eran los míos. Fue tras una de mis huidas, cuando me desprendí de mi piel bañada de besos falsos y vacíos que, en realidad, poco aportaban nada a mi corazón, fue entonces cuando decidí que no esperaría a que nadie provocara mis sonrisas, ni esperara ver lo que hay dentro de mí, fue entonces cuando decidí mirarme al espejo, sonreírme y con la soledad cogida de mi mano, ver ese maravilloso mundo que hay en mí, fue entonces cuando decidí amarme, sin amarle a él, porque amarle significaba no amarme.

Fue entonces cuando desperté y empecé a ser feliz...


lunes, 22 de febrero de 2016

Te quiero, te poseo.

Quiero que seas mía, yo te poseo, robo tu vida para que te quedes sólo conmigo y lo que tengas sea sólo mi vida. Te quiero, respirarás mi oxígeno para que te ahogues cuando desees dejar de respirarlo y así volverás a mí. Te quiero tanto, que cortaré tus alas para que no puedas volar ni sentir libertad y te quedes eternamente a mi lado. Quiero que me necesites, que no sepas vivir sin mí, así que robaré tu entorno, te mentiré, sí, lo haré, sobre todo aquel que quiera compartir tiempo contigo, te hablaré de su inventada maldad y así te alejes, te quiero sólo para mí.

Si me miras con dolor, te hablaré de tu supuesta locura para yo parecer cuerdo y anularte, vestirás como yo quiero que vistas para que ningún hombre te mire, eres mía, te quiero, te poseo.

No me digas que deseas pasear sola, sin mi mano entrelazada con la tuya, explotaré en ira, te gritaré sin descanso, pues tu tiempo debe ser para mí, eres mía, yo seré protagonista de todos tus minutos, nadie más, ni tan sólo tú.

Ahogaré tus momentos solitarios, tus momentos acompañados, los vaciaré para llenarlos de mí, sólo te sentirás bien a mi lado, sola o con otras personas te sentirás desgraciada, porque no estaré yo, porque me necesitarás para respirar, te ahogarás sin mí.

No olvides tu locura, todo te lo inventas tú, no bebo, ni te grito, ni exploto en ira, ni te manipulo, eres mía, sólo mía.

Y es que te quiero, te poseo, sólo vivirás mi vida, no eres NADIE sin mí, le daré vida a tus miedos para que no te alejes de mí.

Te quiero, te poseo.


Contra el maltrato ¡tolerancia cero!


jueves, 18 de junio de 2015

Suspiros...

Espero anhelosa tu suspiro en mi oído, suave y bajito, haciéndome estremecer como siempre solías hacer. Espero anhelosa tus caricias en mis manos, me acariciabas como si en ellas estuviera escrita mi vida, me mirabas emocionado entre caricia y caricia y antes de que aparecieran las lágrimas en tus ojos, me sonreías, sanando así mi dolor, sabías que yo lloraba por dentro aunque sonriera por fuera  igual que tú y no comprendías por qué me habían hecho sufrir tanto.

Recuerdo cuando las palabras que susurraban tus ojos, abrumaban nuestro silencio y suspirabas, como si en cada suspiro me dijeras que me amabas.

Recuerdo esos largos paseos, con nuestras manos entrelazadas, sin decir nada, sólo miradas, sólo sentimientos y suspirabas, exhalabas el tiempo en un inaudible lamento ausente de dolor, querías detenerlo, saboreabas momentos.

Aún recuerdo cómo reías, tus carcajadas eran protagonistas de nuestras vidas y yo sólo sabía decirte, que no era mi momento.

Ahora, anhelo tus suspiros, tus caricias, tus risas, anhelo los recuerdos que poco a poco se van desvaneciendo, como agua entre mis manos, como el viento que pasa y no vuelve, como hoja caduca en otoño. Ahora, anhelo lo que fuimos, lo que eras, lo que me hiciste ser, creo que abrigaré mi alma para que estos anhelos no congelen mi corazón.

Suspiro y en cada suspiro van miles de sentimientos, aquellos que no supe darles vida llegado el momento y te pienso, como si cada pensamiento fuera a hacerte parte de mi realidad y mi realidad, es que jamás tuve lo que espero, ni lo que recuerdo, ni tan siquiera tus suspiros, sólo son sueños, de lo que no tuve y anhelo haber tenido, abrigaré mi alma.



sábado, 6 de junio de 2015

Lluvia...

Ayer escuché caer del cielo miles de gotas, la lluvia se hizo protagonista de la tarde trayendo de su mano la melancolía y pensé en todo aquello con lo que sueño despierta tantas veces, soy como una niña deseosa de cumplir sus sueños.

Observé la lluvia caer desde mi ventana, todas las gotas tenían un principio y un fin, caían con más o menos fuerza, como la vida misma, como los sentimientos. Escuché con atención esa música que las gotas creaban al chocar contra el suelo, cerré los ojos y me remonté a mi pasado, hay tanto por comprender, queda tanto por curar, mas volví a mi presente y pensé, ¡hay tanto por vivir!

Siempre supe caminar hacia adelante, sin miedo y si llovía, salía a jugar con la lluvia, adoraba mirar hacia arriba y sentir el frescor que el agua producía en mi cara, yo diría que limpiaba así mi alma que todo lo sufrido desaparecía, sin más, incluso diría, que fabricaba nuevos sueños por los que luchar. -Creo que me olvidé de hacerlo, creo que debo recuperar esa niña que llevo dentro, ¿qué hago mirando la lluvia a través de mi ventana?-me pregunté. Me calcé mis botas, salí a mirar el cielo, a sentir la lluvia caer sobre mi cara, limpié mi alma, fabriqué nuevos sueños y recuperé la niña que todos llevamos dentro y empecé a cumplir sueños.

No volveré a olvidar como limpiar mi alma y volver a sonreír, a veces creemos ser felices, sin ser conscientes que no lo somos, ahora, a seguir cumpliendo sueños, ya que aquello que me dañó, quedo borrado con la lluvia.

Ojalá supiera el/la autor/a de este dibujo.

miércoles, 25 de marzo de 2015

En ocasiones...

Audio de mi poesía:



En ocasiones te busco
otras huyo sin más,
no es el miedo
es el dolor que me hace huir
de caricias que no tendrían fin.

En ocasiones me pierdo
entre amores idealizados
en sueños jamás alcanzados
entre suspiros
al alba perdidos,
entre recuerdos para no recordar
y gritos para olvidar.

En ocasiones te siento
pese a que existes
tan sólo en mis pensamientos,
ya no soy víctima de lamentos
mas sí de un corazón
ahogado entre sentimientos.

En ocasiones sonrío
con la ilusión de verte pasar
a orillas de aguas dulces
que la esperanza lleva a su compás,
mas en ocasiones
amo en demasía la soledad
y huyo, sin más.

En ocasiones coloreo mi cielo
para que las noches no sean tan oscuras
y la luna vestida de verde
ilumine mis ansiadas locuras.

En ocasiones me gustaría encontrarte,
otras huyo, sin desear buscarte
sabiendo que amar
rompería la calma de este instante.

Gemma DM


jueves, 18 de diciembre de 2014

Deja que me vaya...

Deja que me vaya, por donde vine tal vez,
o buscando otro camino de vuelta
que limpie mi manchada piel,
deja que me vaya,
y que la felicidad por mí sea bien hallada.


Deja que marche
deja que el camino conmigo dance
que la calma me despierte de este maldito trance
en el que caí por instantes.

Deja que me vaya
deja que cure mi alma
deja que ahogue tus gritos
y así queden en el olvido.

Deja que corra sin descanso
deja que me nutra del sudor
con descaro
que borre cada desgarro
que limpie este sinsabor
y de nuevo vuelva a sentir amor.

Deja que vuele
deja que me oxigene
deja que cure las heridas que escuecen
y maldiga cada momento vivido
entre caricias de amores
perdidos, sin sentido.

Deja que me vaya, por donde vine tal vez
limpiando mi manchada piel,
deja que me vaya...

viernes, 21 de noviembre de 2014

Despadazaste mi cuerpo...

Despedazaste mi cuerpo
como hiciste con mi alma
ríos de sangre que llevan recuerdos
palabras que amargan
y cuchillos que la muerte aletarga.

Cubriré con un manto negro mi pasado
correré hasta asegurarme que no sigues a mi lado
y lloraré lo aún no llorado
para proteger mi corazón oxidado.

Asesinaste mi esencia
mi amor por ti, mis risas
y ganó el miedo en presencia
cómo olvidar si eres alguien que no deja
que aparece con recuerdos que amargan mi existencia.

Llamas amor a aquello que apesta
que duele y molesta
que grita, que llora
y que deseaba que desapareciera con la aurora.

Amarte fue mi perdición
ahora debo buscar mi perdón
por permitir,
por soportar
por dejar de vivir
dejar de amarte ha sido mi salvación.

domingo, 12 de octubre de 2014

Silencio...

Silencio, le pedí a mi corazón que guardara silencio y calló durante un largo tiempo. Le pedí a mi corazón que silenciara el viento y me dejara escuchar tan sólo el ir y venir de las olas, y el viento calló, entonces escuché mi voz en susurros, en dulces susurros.

Silencio, le pedí al viento que rompiera el silencio para así despertar de un largo sueño, tocar con mis manos la frescura de las piedras, cada una de ellas testigo de historias pasadas, algunas inacabadas.

No hay huellas, así que aquí empezaré mi caminar, sin huellas que me conduzcan a un pasado y correré sin más, acompañada de una vida, aún por vivir.

Silencio, que nada ahuyente la paz sentida.
Silencio...


domingo, 14 de septiembre de 2014

Azul...

Azul, será por alguna extraña razón que escogí ese color, lo veo en el cielo, en el mar, el mar... creo que cada ola lleva un pensamiento de cada una de las personas que estamos aquí. No estoy sola, pero vine sola, es el espacio donde me encuentro conmigo misma, no tengo miedo a la soledad, a veces creo que me gusta demasiado, es dulce y placentera cuando la eliges, amarga y dolorosa cuando te la imponen, hoy es dulce, en este preciso momento no amarga y me invita a pensar, a soñar... la música me ayuda a no escuchar con claridad los sonidos que entorpecen escucharse a sí mismo, el niño que llora, el padre que le regaña.

Sé lo que me pasa, sé por qué me equivoqué, sé por qué luché hasta el agotamiento, lo sé, y aprendí que el amor no se lucha, que debe ser algo fácil dentro de su dificultad.

Veo el amor en las parejas que me rodean, a veces me entristece no haberlo tenido en mis propias manos, no haber tenido ese amor sano en el que yo creo y doy, él la mira, le habla con sus ojos, sobran las palabras, no son necesarias, yo olvidé las miles de sensaciones que te embriagan cuando alguien te habla de esa forma, como susurrándote con la mirada, te amo... me emociono al ver como la mira.

Azul, mi cielo es azul, jamás oscurece, no el que yo veo, no el que yo siento, sé volver a ser feliz, sé llegar al final del túnel, sé no dejar de sonreír aunque las lágrimas luchen por salir de mis ojos y escuezan como una herida abierta.

Mi cielo es azul, mi felicidad es azul, no cambia, no oscurece, mi mar, mi mar es azul, no cambia, sólo lleva consigo todas mis vivencias y dolores superados, porque pese a todo, soy y siempre, seré feliz!

Vuelvo a ponerme los patines, volveré otro día a este lugar, que me ayuda a pensar.

Azul...



jueves, 28 de agosto de 2014

Lo que espero...

Suena...


Se descubrió una mañana, un sol radiante salió entre las nubes, mientras aún escuchaba gemidos contenidos durante la noche, eran mis sueños deseosos de ser cumplidos.

Busqué en mi almohada aquello que un día dejó de ser y viajé, entre recuerdos que acariciaban mi cabello, pero… para qué recordar – pensé- lo que debo hacer es salir a VIVIR… vestí mi cuerpo que desnudo pasó una noche en desvelo, aún sin saber el por qué de la falta de mi sueño, calcé mis pies con cómodos zapatos, para recorrer calles sin descanso, me miré al espejo y dibujé una sonrisa que me acompañaría durante mi paseo y reí a carcajadas, pues no añoraba lo recordado. Maquillé mi rostro cansado y me aventuré, con mi cámara, a buscar lugares ya encontrados, lugares dónde anteriormente encontré sentimientos susurrados, calles que aguardaban secretos silenciados, pero sólo veía el sol, aquel radiante sol que supo brillar y salir de entre las nubes.

Busqué sin descanso, aquel lugar que removiera mi alma y me llevara a querer inmortalizarlo con mi cámara, mas el sol seguía radiante, cegando casi mi visión, ya mis piernas agotadas pidieron un alto en el camino, paré, me senté a la orilla de un río, apenas sabía cómo de calles empedradas aparecí en un lugar idílico, dónde los pájaros piaban formando la música más bella que jamás escuché, el viento enmarañaba mi fino pelo mientras con su silbido atemorizaba mis sentidos, y soñé olvidar lo vivido y soñé con carcajadas de niños que adornaban una vida repleta de encantos, encantos que olvidé durante más de un año.

De repente, escuché palabras que acrecentaban mis latidos, sentí, la sangre recorrer con fuerza mi cuerpo y amé cada segundo de ese instante vivido y lloré de la inmensa alegría que me embriagaba al cerciorarme, que volvía a reencontrarme, que volvía a sentirme, que volví, en mí. Volví a casa, dormí, soñé, de nuevo soñé y desperté con esperanzas renovadas, y es que lo único que espero de la vida, es vivirla, ¡con intensidad!



sábado, 19 de julio de 2014

Ella...

Suena...




Ella, pensaba que él la amaba de una manera pura, pero él caminaba cabizbajo con pasos apesadumbrados y la mirada vacía, de su mano el miedo se cogía, con un pasado que su espalda curvaba, sus sonrisas eran escasas y sus lágrimas demasiado presentes. Y ella, bella y sonriente, con una luz cegadora que siempre le acompañaba, con carcajadas de colores pintaba la vida y unos ojos repletos de sueños por perseguir, quiso enseñarle lo bonito de la vida, con el riesgo a perder la felicidad, porque le amaba sin más.

El camino se hizo largo y duro, apagando la luz con la que ella brillaba, mientras pensaba, “el amor no se grita, se susurra, el amor no se dice, se demuestra”. Ella, empezó su camino, cada vez más costoso, más doloroso, llenando sus ojos de lágrimas al anochecer y al alba, ya no podía levantar la mirada porque el amor fue contaminado por un pasado que a ella no le pertenecía y que acabó sobre sus hombros.

Ella, aferrada al amor de su bello corazón, ya inexistente, luchaba, soportaba, intentaba, y fue así que su luz se apagó por completo, cambiando su felicidad por infelicidad, por llantos incontenidos, por un amor enfermizo entre gritos desesperanzados e ira incomprendida, ciega ante la maldad de un corazón que no entendía la vida ni el por qué ella sonreía.

Y se perdió, entre la penumbra de lo ya vivido, entre decisiones desacertadas y el no poderse perdonar el llegarle a amar.

Ella, con el corazón hecho añicos, con ilusiones fulminadas y suspiros que añoraba, entre engaños que desgarraban, mentiras que le dolían, arrancó su sentir, sabiendo que así, volvería a ser feliz.

Ella, sonriente y bella, con una luz cegadora que siempre le acompañaba, empezó su camino de nuevo, borrando huellas para que el dolor, no le siguiera.

Ella, sonriente y bella, más por dentro, que por fuera, desplegó sus alas para volver a volar, libre y feliz.

Ella…


Volver a volar...

La felicidad depende de uno mismo.

martes, 24 de junio de 2014

Mañana volverá a salir el sol...

Suena...



Espero a que el sol se esconda, para caminar bajo la luz de la ciudad entre nubes bajas llamadas niebla, ya que es entonces cuando mi alma despierta y sueña con todo aquello que ama y quiere a su vera.

Suelos empedrados que a tiempos pasados me llevan, y me abruma, mientras me acompaña el sonido de las gaviotas cuando sus alas se despliegan y azotan el aire, con su vuelo rasante que amenaza con romper el silencio ensordecedor.

Son mis pasos los que me llevan, a un lugar que siento su espera, adornado con miles de flores cuyo aroma me resulta familiar, un aroma llamado paz.

Respiro todo aquello que me arrebataron en un suspiro, recuperando esa parte de mi ser que no debí perder, mientras el frío de la noche parece desaparecer y es que alguien me prestó su abrigo, mientras mis ojos permanecen cerrados sin poder ver esa alma bondadosa que pasa rápido y sigilosa, como el viento, tal vez sólo son mis pensamientos y sean mis propios brazos ese abrigo que tanto anhelo y espero.

¿Y si vuelvo a casa?, lejos de ese lugar que desprende ese aroma llamado paz y me llevo conmigo un ramillete de flores para plantarlas en mi jardín, tal vez sea más fácil que recorrer ese largo camino cada vez que necesite sentir ese abrigo, que da cobijo y ahuyenta el dolor aprendido, pero para nada asumido, ni compartido.

Sé que mañana volverá a salir el sol, quiero volver a casa para construir de nuevo mi destino, abrigando mi alma desde el olvido, recordándome a diario que aún queda lo no vivido y que será tan maravilloso como aquello que despertó mi corazón una y otra vez.

Y mañana, volverá a salir el sol, porque en mi cielo lo pintaré pese a estar nublado y jugaré con sonrisas sin pretender estar a tu lado, tan sólo, a mi lado.

Mañana, volverá a salir el sol igual que lo hizo hoy…